Qué diferencias hay entre manicura rusa, americana y tradicional
@alo_nstudio

Hay quien cree que una manicura es simplemente pintarse las uñas. Y no, no lo es. Porque lo que diferencia a unas manos bien arregladas de unas manos de portada está en los detalles. Y si te has preguntado alguna vez por qué hay quien habla de manicura rusa, otras de manicura americana y muchas seguimos pidiendo la tradicional de toda la vida, este artículo es para ti. 

Qué diferencias hay entre manicura rusa, americana y tradicional
@peachinails

Para salir de dudas, hemos hablado con Anni Gabriela Cárdenas, manicurista profesional y fundadora del centro Sensacionails. Lo primero que nos dice deja claro que la diferencia no está en el color que eliges ni en la forma de la uña. Está en cómo se trata la cutícula, cómo se prepara la base y qué herramientas se usan.

Qué diferencias hay entre manicura rusa, americana y tradicional

Manicura rusa: precisión (y cero agua)

Empezamos por la manicura rusa, probablemente la más técnica y, también, la más fotografiada en Instagram. “La manicura rusa se hace sin utilizar ninguna otra herramienta más que el torno”, explica la manicurista. Y aquí empieza la magia. El torno, si no lo sabes, es una especie de herramienta eléctrica (tipo rotativa) que se usa con distintas fresas —sí, como si fueran mini brocas—, cada una con una función específica.

“Se levanta la cutícula con fresas también, que es con una flama”, nos cuenta. Nada de cortar cutícula con alicate. En la manicura rusa no se corta la cutícula, se pule. Se trabaja en seco, y todo se hace con máxima precisión: desde levantar suavemente la cutícula, hasta eliminarla con una fresa ovalada o en forma de alita.

¿El resultado? Una base perfecta, súper limpia, sin pieles sueltas y con una uña alargada visualmente, como si hubieras pasado por un filtro de belleza. Esta técnica se ha hecho viral entre quienes quieren un acabado profesional, que dura más tiempo impecable y que permite aplicar esmalte —o semipermanente— de forma mucho más precisa. 

Manicura tradicional: el método de toda la vida (que sigue funcionando)

Pasamos al otro extremo: la manicura tradicional, esa que todas hemos probado en algún momento y que sigue siendo la favorita de muchas. “La tradicional es la que se hace con agua”, explica Gaby. Es decir, la de siempre. La que empieza remojando las manos en un bol con agua tibia (a veces con aceites o productos para suavizar la cutícula), y que después pasa a eliminarla con un empujador metálico y, si hace falta, tijerita o alicate.

“Se ponen las manos a remojar con algún producto que nos ayude a eliminar la cutícula, ablandarla, para después retirarla con un empujador de cutícula y, si es necesario, cortar con alicate”, resume. Este proceso es más suave, menos técnico, y tiene un enfoque más hidratante.

La manicura tradicional es ideal si buscas una rutina relajante, no eres fan de las herramientas eléctricas y te gusta el ritual de “remojar, masajear, pintar y listo”. Además, es apta para todas, incluso para pieles más sensibles o manos que necesitan un mimo extra.

Qué diferencias hay entre manicura rusa, americana y tradicional
@victoriavynn

Manicura americana: lo mejor de dos mundos

Y luego está la manicura americana, que, como dice la fundadora del centro de uñas Sensacionails, “es la típica que se hace mixta”. Aquí se mezcla lo mejor de la precisión de la rusa con la practicidad de la tradicional. ¿Cómo? Utilizando el torno, pero también el alicate. Es decir, una versión más flexible, que permite adaptarse a lo que necesites.

“Se puede utilizar torno, pero también alicate; se usa siempre corta cutícula para quitar los excesos de la cutícula”, añade. Es decir, no se prescinde de ninguna herramienta, sino que se combinan para lograr el mejor resultado posible, sobre todo si la cutícula está muy adherida o muy seca.

La manicura americana es ideal para quienes quieren un acabado más pulido que el tradicional, pero no están listas para lanzarse de cabeza a la precisión extrema de la rusa. También es perfecta para las que tienen cutículas rebeldes.

¿Y entonces? ¿Cuál es mejor?

La respuesta rápida: depende de lo que busques y del estado de tus manos. La respuesta larga (y la más realista): todas tienen sus ventajas, y la clave está en elegir la que más se adapta a ti. “Yo creo que no hay mucha diferencia entre las tres, solo cambia cómo se retira la cutícula: una con alicate y otra con torno”, confiesa Gaby. Y no le falta razón.

Si te gusta la estética limpia, pulida y minimalista que arrasa en redes, la manicura rusa te va a enamorar. Si prefieres un método clásico, sin complicaciones y con resultados fiables, la tradicional es para ti. ¿Y si no sabes por dónde empezar? La americana es un equilibrio ideal.

¿Y qué hay del esmalte? ¿Puedo elegir cualquiera?

Por supuesto. Todas estas técnicas se refieren al proceso de preparación de la uña, no al tipo de esmalte que se aplica después. Puedes elegir manicura tradicional con esmalte normal, semipermanente o incluso con diseños nail art. Lo mismo con la rusa o la americana. La diferencia está en cómo se trabaja la base, no en el acabado.

Eso sí, ten en cuenta que una buena base (más limpia, más pulida) hará que tu esmalte dure más, no se levante y tenga mejor aspecto durante más días. Así que, sí: invertir en una manicura bien hecha es un plus, lleves rojo pasión, nude de invitada o las uñas más virales de TikTok.