Dra. Iris González Villanueva
ENEA

Seguro que alguna vez te has mirado al espejo y has pensado por qué tu piel ya no brilla como meses atrás si usas la misma crema de siempre. O peor aún: que X crema te encantaba, pero ahora parece que ya no funciona igual que antes. Entonces llega la gran pregunta beauty que todas nos hemos hecho (y que más de una ha repetido en cualquier cena con amigas): ¿la piel se acostumbra a las cremas y dejan de hacer efecto?

la piel no se acostumbra a cremas
Launchmetrics Spotlight/Valli

La respuesta rápida es no, tu piel no es tan caprichosa como crees. Pero sí hay matices importantes que necesitas tener presente. Para explicarlos con ciencia, lógica y sentido común, hemos hablado con la Dra. Iris González Villanueva, dermatóloga de ENEA Clínica. Y sí, hay una buena noticia: no estás tirando tu dinero a la basura, pero quizá sí debas cambiar la forma en la que usas tus productos.

Entonces, ¿la piel se acostumbra a las cremas?

No. Y punto. “Los principios activos de las cremas, que son realmente los encargados de ejercer ciertos efectos sobre la piel, mantienen siempre su efecto, a no ser que estén en mal estado o se hayan oxidado”, asegura la doctora. Es decir, si el producto está bien conservado, tu piel no se va a volver inmune a él.

Pero claro, aquí viene el matiz importante: tolerancia no es lo mismo que pérdida de efectividad. Lo que muchas veces sentimos como “ya no me hace nada” es, en realidad, una señal de que nuestra piel se ha adaptado al producto.

¿Y qué significa que “la piel se acostumbra”?

“Muchas veces se confunde pérdida de efectividad con crear tolerancia”, explica la Dra. González. “El primer término hace referencia a dejar de ejercer un beneficio sobre la piel, mientras que crear tolerancia significa que la piel se adapta a los efectos iniciales del tratamiento, pero no significa que pierda su efecto”.

Un ejemplo muy claro es el del retinol: “Con los primeros usos puede dar lugar a enrojecimiento, descamación… y posteriormente estos efectos desaparecen con el uso. Y aunque desaparezcan, el retinol continúa regulando la función sebácea, estimulando la formación de colágeno, mejorando los procesos de queratinización y la textura de la piel”. En resumen: no, tu piel no ha dejado de beneficiarse, solo ha dejado de protestar.

Entonces… ¿cómo sé si mi crema sigue funcionando?

Fácil: revisa el producto antes de culpar a tu piel. “Si hemos respetado el envase, los tiempos de uso, no lleva abierto más tiempo del que recomienda el fabricante y lo hemos utilizado según las recomendaciones del dermatólogo, la efectividad está asegurada”, afirma la doctora.

Y esto va muy en serio, sobre todo con productos más técnicos como el retinol o los sérums de vitamina C. “Por ejemplo, el retinol debe usarse por las noches, porque con la luz solar el principio activo se degrada y no actuaría”, explica. Así que no es que no funcione… es que quizás lo estás usando mal. Ups.

¿La piel puede dejar de ‘asimilar’ ciertos ingredientes?

Buena pregunta, y la respuesta es tranquilizadora: no. “En principio, no. Todos los ingredientes o principios activos van a continuar actuando”, asegura la doctora. Es cierto que la capacidad de absorción de la piel disminuye con la edad, pero eso no significa que los ingredientes dejen de hacer efecto. Solo que tu piel cambia (como tú), y hay que ajustarse a eso.

Es decir: no culpes a tu crema, mira si tu piel necesita algo más completo, más potente o más nutritivo. O simplemente, si necesitas añadir un producto nuevo a tu rutina y hacerle hueco.

¿Hay que cambiar de crema cada cierto tiempo?

Rotundamente, no porque tu piel ‘se aburra’, pero sí si tus necesidades cambian. Si antes tenías la piel grasa y ahora la tienes deshidratada (hola, invierno), es normal que el tratamiento tenga que evolucionar contigo.

Además, como dice la doctora, hay activos que generan tolerancia… y eso es una buena noticia. “Me gusta el término acostumbrarse, porque para los dermatólogos significa que podemos usar ciertos principios activos sin que se generen efectos no deseados como descamación, enrojecimiento, picor…”.

Por ejemplo: “Con el retinol lo vamos a conseguir con un uso progresivo, pero con otros activos como los alfahidroxiácidos, la sensación de picor al aplicarlos no desaparece con el uso”. No es que funcionen menos, simplemente no generan tolerancia de la misma forma. Pero tranquilos, ambos siguen siendo igual de eficaces.

¿Y la tolerancia afecta la efectividad a largo plazo?

No. Rotundo. “No afecta para nada”, insiste la Dra. González. “Vuelvo a poner de ejemplo al retinol, que como ya he dicho, en un primer momento puede generar enrojecimiento, picor, descamación, pero con su uso progresivo y continuado estos efectos desaparecen y la efectividad continúa a largo plazo y mientras lo sigamos usando”.

Así que ya sabes: si tu piel ya no se irrita con el retinol, no significa que ya no funcione. Al contrario. Significa que tu piel ha evolucionado (felicidades) y que ese producto está haciendo justo lo que se espera de él.

la piel no se acostumbra a cremas
Launchmetrics Spotlight/Valli

¿Entonces qué puede hacer que una crema deje de funcionar?

Tres cosas: caducidad, exposición a la luz y tiempo de apertura. “La caducidad del producto, el envase (ya que muchos productos se degradan parcialmente si se exponen a la luz) y también el tiempo que lleven abiertos”, explica la dermatóloga.

Cuidado con las ampollas de vitamina C o productos con factores de crecimiento. “Están preparadas para 1-2 usos. Si se aplican, una vez abiertas, a los 3 días probablemente los activos estén oxidados porque son moléculas inestables, y ya no ejercerán ninguna función en nuestra piel”, añade. Así que sí, la eficacia no la pierde tu piel. La pierde el producto si no lo usas bien.